13 de diciembre de 2018

HISTORIA DE NUESTRA VIDA A TRAVÉS DE LAS CARTAS DEL TAROT


Vamos a explicar  la evolución de nuestra vida, en tres etapas

" Infancia y Adolescencia, Madurez y Vejez"

Lo primero que vamos hacer es ordenar los Arcanos mayores desde el 1 hasta el 21, y el

 Loco lo dejaremos libre, Loco: esta carta como veis no tiene número.


  

INFANCIA Y ADOLESCENCIA

Si interpretamos la evolución de la vida de una persona, nos preguntamos ¿Quién es el Loco? el Loco somos nosotros, en el primer momento que empezamos una vida, nos lanzamos, el momento en el que nos engendran, en el instante en el que el alma decide empezar una vida para realizar su aprendizaje. Como tal lo sabe todo, pero lo ignora, O si se prefiere tiene todos los dones, todas las verdades, todas las alegrías, todas las maravillas del mundo visible e invisible, pero no tiene consciencia de ello.
Se tiene que someter a todas las pruebas de la existencia para desarrollar sus facultades.

El Mago nos habla de los recursos que todo ser humano tiene cuando nace, nadie tiene solo defectos, ni nadie que sea perfecto.
El que se busca  a sí mismo encuentra al Mago. Es un Mago o un Ilusionista, ¿Cuál es la diferencia entre los dos? es fundamental, el Mago ejerce el poder de su voluntad sobre el mundo de la naturaleza y de la vida, mientras el Ilusionista nos crea ilusiones, nos engaña acerca de la realidad de las cosas, "No es oro todo lo que reluce".

Los hombres somos culpables de  tantos dramas, crímenes, horrores en el mundo, que nos cuesta imaginar que la magia está en nosotros, por el poder de la voluntad que actúa sobre todo lo que es.

La Sacerdotisa nos dice: Para que la voluntad tenga efectos y sea fructífera, hay que utilizarla correctamente.
La voluntad desenfrenada, corre el riesgo de dispersarse, de ser desprestigiada. Será estéril, sin sentido o irreal. Necesita un molde  para tomar una forma distinta, límites para poder sacar todo su potencial y lo mejor de ella misma. Necesita un objetivo. Se definen los límites tomando medidas, pesando, evaluando, estimando y clasificando.

La Sacerdotisa es la Abuela, pero también la capacidad de conocernos a nosotros mismos. Necesitamos un objetivo, definir los límites tomando medidas, sopesando, evaluando, estimando y clasificando, estamos en el Universo de la Razón que restringe, retiene, fija y concentra. Si fijamos nuestra atención en algo, entonces esto existe, de otro modo, puede que pasemos por su lado y no la veamos.


La Emperatriz nos habla de Sí la sabiduría se basta así misma, si la razón gana sistemáticamente, si nos estancamos definitivamente en un estado de repliegue, si tomamos constantemente medidas y  nos imponemos límites demasiado severos nos volvemos estériles.
La voluntad unida a la sabiduría tiene que reencontrar el júbilo y franquear la puerta de la expansión para ser fecunda. La Emperatriz también es la creadora, la madre que nos cuida y nos mima. Para que esto ocurra, tiene que actuar, sembrar, producir, dar a luz y crear.
Tiene que reproducirse hasta alcanzar el infinito, tiene que ser igual a la semilla, tiene que desear volverse planta, árbol o fruta y abrirse plenamente. Tiene que sentir la alegría de actuar. El Emperador  pone orden y enseña valores, el padre. Al afirmarse el mismo, se distingue del caos, sale de lo informe, y se impone como un ser completo en el mundo de las apariencias.

El Sumo nos dice hay que seguir nuestro camino sin desfallecimiento, nos hace falta un soplo, un aliento, una respiración lenta, profunda y un corazón en reposo, representa al abuelo pero también es el maestro.

El Enamorado nos dice es el amor lo que permite que dos seres se aten, pero también nos habla de decisiones futuras que debemos tomar.

Al final de esta etapa con el Carro, cogemos las riendas de nuestra vida, lucharemos contra todo que sea susceptible de dar marcha atrás.  


MADUREZ

Este es una etapa realmente ardua.
Comenzamos con la carta de la Justicia, una vez en la frontera de la vida, donde se hallan sus orígenes, no tenemos otro retorno posible que el eterno retorno, un eterno recomenzar, una inmensa armonía en la que todo se encuentra perfectamente en su lugar, a partir de ahora tenemos que analizar y sopesar todo lo que decidamos, valorar pros y contras. Tendremos que tomar compromisos, buscar el equilibrio, pero es un orden tan perfecto, que tiene algo de terrorífico, de ineluctable.
También nos habla de papeles, que en esta etapa tiene gran importancia.

El Ermitaño nos dice, tenemos que tomarnos tiempo, no precipitarnos para hacer las cosas bien, y también nos dice que debemos buscar tiempo para encontrarnos a nosotros mismos.
El soplo es el espíritu, es un poco como una serpiente que ondula y produce energía, pensamientos, deseos, actos. Pero el que sigue la serpiente, o el que se deja seducir o encerrar por ella, es un producto de los pensamientos, deseos, actos que generamos nosotros mismos sin saberlo.

La Rueda nos dice cada pensamiento se convierte en acto; cada causa se transforma en efecto; la Rueda de la vida gira sobre su eje y el soplo, la serpiente, la vida y el espíritu son arrastrados por ella. Tendremos que mover las circunstancias para evolucionar mejor. ¿Pero quién hace girar la Rueda? la mano, ya que esta rueda tiene una manivela de una mano, es decir una conciencia toma y hace girar. Si la conciencia dirige la mano, entonces la mano puede ser el espíritu dominado, si el espíritu es dueño de la mano, entonces nosotros conocemos el destino.

La Fuerza nos dice si tenemos un espíritu, una conciencia y un destino, nosotros somos ricos de nosotros mismos.

El Colgado nos dice, el tiempo está suspendido, nos paraliza las cosas, nada avanza, la rueda de la vida parece haberse parado, esperamos algo.

La Muerte nos dice todo tiene un fin, así es como la naturaleza  y el mundo se regenera sin cesar. Todo aquí abajo se para, desaparece o muere, tarde o temprano, para que otra cosa nazca, surja o se manifieste, esta es la ley de la vida. Y nos recuerda que no estaremos aquí eternamente.

La templanza, la revelación ¡Maravilla de las maravillas!, al ser liberado de todas las
cadenas que le ataban en los ciclos sin fin, aprendemos a fluir, nos adaptamos a las circunstancias.